Al fin llegó el día. Después de una novela que duró casi dos años, Neymar da Silva Santos Junior fue presentado oficialmente como nuevo refuerzo del Barcelona.

Después de jugar ayer en el partido que Brasil empató a dos goles con Inglaterra en Maracaná, el delantero aprovechó el día de descanso que Luiz Felipe Scolari dio a sus jugadores para tomar un vuelo relámpago a Barcelona y conocer por primera vez a los aficionados blaugrana en el mítico Camp Nou.

El vuelo que lo transportaba de Río de Janeiro a Barcelona llegó a la una y media de la tarde, con una hora de retraso al itinerario previsto. Tras tocar tierra en la Ciudad Condal, el delantero se dirigió de inmediato al estadio de Barcelona para realizar una sesión gráfica con fotógrafos y después realizó dos reconocimientos médicos, que pasó sin dificultad.

Después de comer, el flamante fichaje culé regresó al Camp Nou, donde lo esperaban miles de aficionados, reunidos desde varias horas antes de su presentación oficial, prevista para las 18:15 hora local. Apenas cuarenta minutos antes de saltar a la cancha, el brasileño pasó por las oficinas del club para firmar su contrato, que lo vestirá de blaugrana por los próximos cinco años.

Finalmente y de nuevo con unos minutos de retraso, Neymar se presentó en sociedad, en uno de los recibimientos más imponentes para un fichaje catalán, que no veía semejante agitación desde la llegada de su compatriota Ronaldinho, y en menor medida, de David Villa y Thierry Henry.

Como dato curioso, se especulaba el número que portaría en la espalda en su presentación, dado que tanto el 7 como el 11, que utiliza en selección y club, tienen ilustres ocupantes en Thiago y el propio Villa. Sin embargo, y seguramente para evitar polémicas, el jugador saltó al campo con una camiseta del equipo, pero sin dorsal alguno.

Después, Neymar hizo algunas dominadas con el balón, que fueron ovacionadas en pleno por los miles de aficionados que se dieron cita en la cancha. Y se dio tiempo para dirigir algunas palabras al público. "Buenas tardes a todos, estoy muy feliz de estar aquí y poder cumplir mis sueños", anunció el brasileño, y se dio tiempo para hacer un guiño a la máxima figura del Barcelona, con quien se había especulado que podrían surgir problemas.

"Vengo a sumar y a ayudar a que Lionel Messi siga siendo el mejor jugador del mundo por muchos años. Que dios los bendiga, muchas gracias y ¡visca el Barça!".

Al finalizar su discurso, el jugador dio una vuelta olímpica al estadio, donde se dio tiempo para recoger un par de banderas brasileñas que había en las gradas y repartir balones a los aficionados. Además, convivió con niños de las escuelas del Barça e hizo gestos a la tribuna donde se encontraban su novia y sus amigos. Después, se metió al vestuario, de donde saldrá un poco más tarde para su primera rueda de prensa como jugador culé.