El DT de Argentinos se acordó de las críticas e hizo mención de un récord especial



ROSARIO.- Estallan los jugadores de Argentinos Juniors en un festejo único. No les importa que a pocos metros, pegados a ellos en realidad, Newell's y mas de 40 mil fanáticos disfrutaban ya oficialmente del mayor logro, que es ser campeón del torneo Final. En estos tiempos de fútbol anodino, perverso y mal jugado, quedarse en primera división es tan o más importante que ser el mejor. Así están dadas las cosas, así, de patas para arriba está el fútbol argentino. Afortunadamente el Newell's de Martino permite ilusionarse con un mejor semblante para lo que vendrá.

Ricardo Caruso Lombardi festeja, salta, grita, se desahoga con su cuerpo técnico, con los jugadores y con quien se le cruce en el camino. Argentinos Juniors, esa escuela del fútbol argentino, apenas puede con su alma. Su presente, de juego hostil y mal entrazado, al mando de un DT que siempre suma confusión a su recorrido profesional, pudo zafar de esa marca dolorosa del descenso. Claro, Caruso Lombardi es especialista en resucitación. En el fútbol argentino, eso entrega un mal entendido prestigio. "Me siento bien porque logramos algo que no era fácil. Los jugadores hicieron un esfuerzo enorme y se lo merecen. Algo bueno por todo lo malo que nos tocó sufrir", destaca el conductor.

Argentinos tuvo un comienzo con dudas y Gabriel Schurrer renunció como DT. En la sexta fecha, el empate de visitante en la Bombonera pareció devolverle el semblante al equipo. La ecuación lógica marcaba que la presencia de Caruso Lombardi daba garantías de éxito. Una victoria con All Boys y dos empates le daban cierta tranquilidad. De pronto, cinco derrotas en continuado pusieron en jaque a los de La Paternal, y hasta revivieron a Independiente, que veía una luz de salvación. El antecedente de Banfield en la pasada temporada lo hacía viable.

Argentinos peleó, metió un triunfazo 2 a 0 contra River y llegó a la última fecha en un mano a mano con San Martín de San Juan. Ayer, la radio siempre le trajo buenas noticias. Es decir, nunca estuvo en descenso: a lo sumo, tenía en sus manos un desempate. Desde el minuto trece y con gol de Lionel Vangioni en el Monumental, la taba siempre caía del lado de La Paternal. "No quería saber cómo iban. ¿Me viste tranquilo en el banco? Estaba sedado", reconoce Caruso Lombardi.

Poco habitual en él, tras el partido aseguró: "Estoy 7 a 1 en las salvaciones del descenso. Siento una paz interior que hace tiempo no tenía. Conseguimos puntos increíbles contra rivales difíciles. Nos lo merecemos. Fue una pelea difícil con rivales con técnicos como Brindisi y Forestello, que entregaron todo", agrega el DT de Argentinos. Con pasado en Newell's, al que también rescató de una situación crítica, "Richard" se puso una camisa roja y una campera negra. No paró de hablar con los plateistas, foso de por medio y, rumbo a los vestuarios, con la angustia siendo historia, saludó efusivamente a la popular y arengó a todos, en un gesto casi demagógico. A decir verdad, pasó casi inadvertido entre los hinchas locales, acostumbrados hoy a otra matriz futbolística. "Fueron todas muestras de amor de la gente de Newell's, espectacular, más no puedo pedir".

"Vamos vamos los Bichitos, vamos a ganar, Argentinos de primera, de primera no se va", explota el vestuario con el grito de todos, jugadores, dirigentes, algunos hinchas, periodistas partidarios. Todo es felicidad. También resuena el "vamos los pibes", ese sentimiento propio de un club que siempre creyó en lo suyo, y que esta vez no fue la excepción. El festejo no para.

Mientras Caruso, que no deja de abrazarse, rememora: "Nos caímos esos cinco partidos, pero tuvimos una remontada enorme. La clave para seguir en primera fue habernos dado cuenta a tiempo"..